FUNDO LEGAL MUNICIPAL
Bajo la Inscripción Número 11-350 del Tomo XI de Registro de Escrituras PUBLICAS, con fecha del 27 de abril de 1934, a fojas 86 vta., quedó inscrita la escritura referente al Fundo Legal Municipal de Tamasopo; en el Registro Público de la Propiedad y de Comercio de Cárdenas, San Luis Potosí.
101 hectáreas de terreno expropiadas a la Hacienda Tamasopo, propiedad de las señoritas Vicenta, Virginia, Reyes y Mercedes Ledesma.
El acta es firmada por Moisés Maldonado, Secretario del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Cárdenas, Luis G. Pineda, apoderado legal del H. Ayuntamiento de la Villa de Tamasopo, y como testigos: Maclovio Olvera, Presidente Municipal de Villa de Tamasopo, H. Ávila B., Pedro Izaguirre, Arnulfo Zamudio, Juan Jiménez, Antonio Rodríguez y Salomón Zamudio.
La expropiación se ejecuta en cumplimiento de los decretos Número 97 y 128 emitidos por el Ejecutivo Estatal con fechas del 8 de diciembre de 1932 y 26 de abril de 1933; respectivamente.
Ildefonso Turrubiartes, gobernador en turno, brazo militar derecho y extensión ejecutiva de Saturnino Cedillo Martínez, es quien alienta iniciativas para continuar expandiendo el agrado con sus hombres claves al brindarles siempre respuestas favorables a sus más sublimes peticiones. 1932 fue un año de complacencias, no solo desaparecen Villa de La Palma y ceden el control político a sus muchachos de Oriente, también bajo decretos cambian de nombre a Ciudad del Maíz por Gral. Magdaleno Cedillo; derogado hasta 1950, Alaquines igual en 1930 muda al mismo sustantivo del campesino armado, Axtla muta a Villa Alfredo M. Terrazas.
Claro que, dentro de esa complacencia pues, complacidos. Turrubiartes al igual que su sucesor Hernández Netro pasaron a la historia estatal como simples piezas políticas del maestro de Palomas.
Aún con todo ello, digno es reconocer, a pesar de las circunstancias, que gracias a él, surge el municipio de Tamasopo con un Fundo Legal de 101 hectáreas, excelentes tierras para el cultivo de caña de azúcar; mismas que vienen siendo explotadas por arrendatarios de la cabecera municipal.
Los lotes que componen el Fundo Legal son tres: “el primero mide al Norte cincuenta y ocho metros setenta centímetros y linda con el Ejido de Tamasopo, al Sur mide noventa y cuatro metros ciento veinticinco milímetros; al Oriente mide ciento veintidos metros ochenta y siete centímetros lindando al Sur con el Ejido de Tamasopo y al Oriente con el lindero de los Ferrocarriles Nacionales de México y al Poniente, mide ciento diecisiete metros treinta y ocho centímetros y linda con el Ejido de Tamasopo. El segundo lote contiene una superficie de noventa y siete hectáreas, sesenta y cuatro áreas, veinticuatro centiáreas …, el tercer lote consta de una superficie de dos hectáreas cuarenta y seis áreas, cinco centiáreas, sus medidas y colindancias constan igualmente en el plano …”.
Muchos tamasopenses ubican esta superficie que va desde el Centro Acuícola hasta los terrenos de la Feria; incluye los ex talleres de Conexos, S.A., el IMSS, la Escuela Secundaria y las oficinas de ICA, lo señalado es solo el frente Oeste.
En aquella expropiación a la hacienda Tamasopo, también se logró una superficie de dos mil seiscientos veinticuatro metros de longitud con veinte metros de ancho, para la futura construcción de la carretera Tamasopo – San Nicolás de los Montes (Agua Buena).
Otro magnífico acierto de Ildefonso Turrubiartes fue el Decreto 35 de 29 de enero de 1934 mediante el cual la UASLP recobraba su autonomía.
DEMOGRAFÍA MUNICIPAL
La población en el municipio es por lo general mestiza. Al tratarse de una entidad relativamente joven, la región se va poblando desde los inicios del siglo XX con personas provenientes de la zona Media potosina: Alaquines, Cárdenas, Cerritos, Ciudad del Maíz, Ciudad Fernández, Lagunillas, Rayón, Río Verde, Villa Juárez, etc., de igual forma migrantes de la zona Centro y Altiplano arraigan en esta abundante humedad: Catorce, Guadalcazar, San Luis Potosí, Santa María del Río, Tierra Nueva, Venado, entre otros; dicen, que recién llegados pasaban largas horas frente a los ríos, algunos de ellos perecieron ahogados pues se adentraban al agua sin saber nadar, del Estado de Querétaro: Aguacatlán, Arroyo Seco, Escanelilla, Jalpan, Peña Millar, Pinal de Amoles, San Pedro Escanela, Santa Agueda, Tolimán, por mencionar y, de algunos puntos del Estado de Guanajuato; Aldama, Landa, Moroleón, Real del Zichú, San Luis de la Paz, Santa Bárbara y Tierra Blanca.
También, en una escala mucho menor, más no insignificante, movimientos del Estado de México, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, del Sur de Tamaulipas y del Norte de Veracruz.
De los grupos demográficos extranjeros, los chinos se asentaron por muchos años en Tamasopo, Agua Buena, Damián Carmona y El Chino; aún existen descendientes de aquéllos. Hubo temporalmente, cubanos en Agua Buena; trabajadores especializados en la industria azucarera, las probabilidades de su aportación genética son lógicas.
Los Pames, son el único grupo étnico que sobrevive en el municipio y también ellos han migrado de sus poblaciones originales hacia los centros demográficos urbanizados internos en la búsqueda de mejores condiciones de vida; principalmente a Tamasopo, Agua Buena y Tambaca.
La presencia de la étnia teneek en el municipio es casi nula, se trata de población flotante proveniente de los vecinos municipios huastecos que en tiempos de zafra acuden a Tambaca como peones en el corte de caña, en número menor de diez, existen mestizos con ascendencia indígena huasteca, ellos son residentes sobre la región que va desde El Carpintero hasta El Tamul y Ojo Caliente.
Todos estos elementos de origen se han fusionado con el transcurso del tiempo de tal manera que el resultado es un mestizaje peculiar, con enorme e innegable aportación pame, pames de San Luis Potosí, pames de Querétaro y pames de Guanajuato; pareciese que al final, éstos han conquistado un área huasteca, han bajado de las serranías áridas y se han posado en los valles vistiendo un verdor que no les pertenecía; poco a poco, mezclándose, fusionándose, como aquellos primeros Otomíes que pronto entendieron que para sobrevivir había que emparentarse con los naturales dueños de las tierras por donde pasaban. Y es que, pues sí, vamos de paso.
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